Hemos hablado infinidad de veces sobre las demandas que ha tenido Apple en relación a la violación de diversas patentes, y cuando se trata del iPhone, un teléfono que está en boca de todos, este tipo de cosas ocurren más a menudo si cabe. Ahora el problema está en que cuando el iPhone muestra en pantalla la identificación de la persona que nos llama, está infringiendo una patente.
Como lo oís, algo tan evidente como esto forma parte de una patente propiedad de un tal Romek Figa de Massachusetts, que describió un sistema en el que, en una pantalla LCD de dos líneas, se hacía una correlación del número llamante con los contenidos de la libreta de direcciones para mostrar la información de quién nos estaba llamando. Y este hombre tiene la patente desde 1990, vamos, cuando el iPhone no era ni siquiera un embrión en los sueños más perversos de Steve Jobs.
Y aunque parezca raro, otros fabricantes de teléfonos como Motorola, Samsung o Nokia licenciaron en su día esta tecnología para no buscarse problemas con este hombre. Apple, por su parte, no lo hizo, y eso a pesar de que Figa le envió una carta a Steve Jobs un mes antes de que se lanzara el iPhone, pero Apple se negó a cumplir los términos de esa carta (que no han sido publicados), con lo que Figa ahora está pidiendo daños y perjuicios, y que se triplique el pago respecto a lo que originalmente pedía, más que nada por la negativa previa de Apple y por la deliberada infracción cometida.
¿Qué ocurrirá finalmente con todo esto? Si las cosas se ponen feas, como parece que se están poniendo, Apple seguramente llegará a algún tipo de acuerdo fuera de los juzgados, con la condición seguramente de que Figa no haga público el montante pagado por Apple, y todos contentos.

