
Hace un tiempo (más concretamente, mi primer post) os hablaba sobre cómo Apple estaba iniciando las bases de una nueva informática personal partiendo del iPhone como pilar maestro. Quiero hacer un añadido a mi anterior post diciendo que, a día de hoy, pienso que no sólo la informática personal es la que va a cambiar, sino también la profesional.
Ya no es raro escuchar (o leer) que alguien trabaja con su iPhone. Pudimos ver el vídeo que Apple proyectó en la WWDC ‘08 en el que salían empresas poderosas de EE. UU. dejando usar iPhones a sus empleados como conejillos de indias dando un sobresaliente como nota al dispositivo de Apple en terreno empresarial.
Personalmente creo que esto irá cada vez a más. Si bien antes el empresario iba con su portátil y su smartphone a todos lados, ahora sólo necesitará ir con su iPhone 3G. Ya sé que con los demás smartphones se puede hacer todo lo que se hace con el teléfono de Apple pero, gracias a la interfaz que proporciona el iPhone, todo es más fácil, intuitivo y rápido. Esto hace ganar tiempo al empresario que son los que mejor conocen eso de “el tiempo es oro”.
Es más, profundizando algo más, me atrevo a decir que la informática de sobremesa (tanto la empresarial, como la personal), dejará de existir para dar paso a una era más móvil, sin ataduras de cables y con total libertad de movimiento. Habrá un cambio de papeles donde el sobremesa pasará a ser el portátil y el portátil pasará a ser el iPhone (o, de aquí a unos años, teléfonos que intentarán hacerle competencia a Apple).
Cómo bien dijo David Pogue en una frase que mostró Scott Forstall en la misma keynote que os comento líneas más arriba:
“Estamos presenciando el nacimiento de una tercera plataforma computacional: Windows, Mac OS X y, ahora, el iPhone.”
Algunos asentirán, otros negarán, pero lo que es indiscutible, es que el iPhone se está asentando cada vez más entre todos nosotros.
Yo apuesto plenamente por él. Creo en esa filosofía que os comenté tanto en el post de junio como en este. Creo en un mundo donde todos estemos siempre en contacto y donde, aún con la distancia que pueda separar a las personas, podamos saber qué sentimos, qué hacemos y dónde nos encontramos en todo momento. Y, por supuesto, creo en una informática profesional más flexible y que haga sentir a la gente más libre gracias a esta filosofía que inicia, de nuevo, Apple.
Foto: Kenn Wilson