Hace unos días Joe Nocera publicó un artículo en el New York Times donde se menciona, de alguna manera, la responsabilidad de Steve Jobs para dar a conocer su estado de salud para evitar la baja de las acciones y sobretodo, tener más tranquilos a los accionistas que en algún momento deben empezar a pensar en un plan de sucesión (si no es que ya tienen a alguien en mente).

La sorpresa viene cuando ha recibido una llamada del mismísimo Steve Jobs que comienza así:

Soy Steve Jobs. Tu crees que yo soy un (censurado) arrogante que está encima de la ley. Yo creo que eres un inútil repulsivo que tiene la mayoría de su información mal.

Con un tono enfadado llegaron a un acuerdo donde Steve Jobs le contaría su situación, a cambio de no seguir divulgando este tipo de opiniones sobre él, además de mantener en secreto cualquier cosa que platicaran sobre su salud, y de lo cual sólo podemos saber los detalles importantes: no eran secuelas del cáncer, más bien otro tipo de enfermedad que no pone en peligro su vida.

Si bien es cierto que la salud de Steve Jobs tiene a todos con incertidumbre, especialmente a los accionistas, no tiene obligación alguna de revelar detalles de su vida privada que, como hasta el día de hoy, ha mantenido casi en secreto.

Vía: Gizmodo